Flor, desde su Taller Amaru, en un rincón bellísimo de la provincia de Buenos Aires, Argentina, aplica las técnicas ancestrales de la cerámica de raíz americana de principio a fin. Desde la obtención de materias primas de la propia tierra, la preparación de la arcilla, su moldeado, y aguardando luego los pausados tiempos del secado. Con sus propias manos decora cada pieza, que es única, y realiza el proceso de cocción y ahumado, en amorosa conexión con el poder de la tierra.